Vaya
por delante que desde esta humilde ventana agradecemos el esfuerzo de las
producciones escandinavas de huir de los estereotipos de historias negras de
suspense con ciertas dosis de psicoanálisis (ya está bien de policías raritas con pasados tortuosos, protagonistas que reviven su infancia en conflicto de
tipo paranoide con la madre naturaleza o inspectoras rodeadas de políticos tarados que están en contacto con un carrusel de asesinatos que como para hacer
migas con ellos) que buscan ahora embarcarse en sorprendentes tramas que, como Borgen,
mezclan cierto hiperrealismo distópico con las ciencias políticas conspiranoicas que ríete tú de
la vida en Moncloa… En la entrada de hoy os voy a hablar de The Rain. Por el
título bien podría ser el titular de la página meteorológica de cualquier
periódico gallego, pero no, amigas, en esta ocasión quiero hablaros de una historia televisiva
en ocho capítulos, de factura danesa, que cuenta la vida de unas jóvenas y jóvenos que, fíjate tú, no se pueden mojar
porque, si lo hacen, les caen del cielo todas las desgracias habidas y por haber. Vamos, como los
Gremlims, pero con menos pelo y hablando danés. Esta juventud tiene que vagar por media
Jutlandia, sumida en el caos por culpa de la lluvia de marras, que
lleva consigo un virus mortal que, para resumirlo, quien la toca palma. Y tanto que palman. Ahí
no queda ni la Sirenita. Tan solo una pareja de hermanos (protagonizados por
Alba August y Lucas Lynngaar Tønnesen) logra resguardarse en un bunker a la
espera de acontecimientos. Pero, claro, como toda la población la guiñó fulminantemente pues
tampoco hay locutores, ni periodistas, ni nada (qué alegría, pensaría Rajoy), por
lo que los pobres chicos no saben muy bien lo que tendrán que sufrir. Aburridos como
ostras deciden salir al exterior, con unos paseos largos —a) les permiten
pasar el tiempo en algo y b) logran a descender sus niveles de colesterol— hasta
que se topan con otros fulaniños que también andan en las mismas.
Total, que
pimpán, escapando de la lluvia (en Mondoñedo hay inviernos más secos que
ahí) y con mucho roce y mucho cariño (la juventud, ya se sabe, la dejamos
suelta y se nos viene arriba) todos tendrán que buscarse la vidilla pasea que
te pasea hasta encontrar cierta empresa de investigación en donde trabaja el padre de
la pareja de hermanos —que creíamos muerto— en donde, se supone, sirven una
vacuna más cara que la triple vírica en España. No me detendré demasiado en
contar lo que pasa después. Eso sí, si ustedes vieron The 100 o Lost eviten
perder demasiado el tiempo con The Rain, salvo que estén aprendiendo danés, que
en este caso, sí, lo recomendamos muy vivamente, que hablar hablan bastante. Original de
Netflix, The Rain ofrece una excelente factura, con una estética aceptable y
unos personajes que, en ocasiones, alcanzan un nivel interesante, sobre todo en
el caso de Alba August, la protagonista, si bien le falta fuerza, emoción y giros
de guion. Digamos que la serie no está mal —al fin una serie postapocalíptica que salve Dinamarca y no Estados Unidos— pero que, si el día viene bien,
sinceramente, para qué perder el tiempo aguantando lluvia dentro de casa...
Tráiler de la serie:
Entrevista a los principales protagonistas:


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